Sentada en mi cama hay un vago recuerdo:

“¡voy hacia una ciudad, parece de cuentos de hadas!

Me reciben una criaturas pequeñas, muy hermosas y de gran colorido, aves de plumajes exóticas, burbujas pululando en el aire…¡que asombro…que paz, que algarabía!...hay calles muy amplias, edificios muy altos…señalan a lo lejos un edificio de color naranja, comentan que en el último piso vive Miguel, el Ángel

Avanzamos, me encuentro con un hombre…entramos en un aula. Leo en el pizarrón: QUANTUM… Hay unas ecuaciones resueltas y dibujos de enlaces químicos o formulas físicas, eso creo.

El hombre, me pregunta: Qué se observa entre dos puntos?”

Respondo: “la distancia que los separa”.

No hay distancia que los separe, objeta. Permanecen unidos por un espacio-tiempo, formando partículas subatómicas, en toda la dimensionalidad.

Luego, me revisa. Comenta: “debes purificar tu cuerpo con abundante agua y comida sana para poder caminar por el tramo central…revisa el material de las creencias…

Hay un programa cibernetico, un mètodo para fijar metas, seguirlas y alcanzarlas…

Señala una palabra: Pentball, con las letras : P N L, encerradas en un circulo…

Abro mis ojos…resuena en mi mente: “Bienvenida a esta nueva forma de concebir al hombre”